1. Sushi: empieza por lo sencillo
No necesitas un mostrador de élite para disfrutar de buen sushi. Los restaurantes de cinta transportadora, los locales de barrio y los establecimientos cercanos a mercados pueden ser excelentes introducciones al pescado, el arroz y la variedad estacional. Un omakase de alta gama es una experiencia distinta, con su propia etiqueta y presión de reservas, no el punto de partida. Si el pescado crudo no te atrae, la cocina japonesa ofrece innumerables alternativas.
2. El ramen son muchas comidas bajo un mismo nombre
El ramen cambia radicalmente según la región y el establecimiento: caldos de soja, miso, tonkotsu, sal, fideos para mojar y numerosos estilos locales. Los pequeños restaurantes suelen utilizar máquinas expendedoras de tickets y especializarse en un menú reducido. Las colas largas pueden indicar popularidad, pero no necesariamente una comida mejor para tu gusto. Prueba versiones regionales en vez de buscar un supuesto bol definitivo.
3. Soba y udon son básicos cotidianos
Los soba de trigo sarraceno y los udon de trigo pueden servirse calientes o fríos, sencillos o con acompañamientos, y abarcan desde comidas rápidas en estaciones hasta restaurantes especializados. Son especialmente útiles cuando quieres algo rápido y económico entre visitas turísticas. Los estilos regionales varían, lo que convierte los fideos en una forma sencilla de observar cómo cambia la comida japonesa por el país.
4. Yakitori y comidas en izakaya
Los restaurantes de yakitori se especializan en pollo ensartado y pueden utilizar muchos cortes distintos, mientras que los izakaya son locales sociales para beber y comer donde los grupos piden varios platos pequeños. Son excelentes para probar alimentos desconocidos sin comprometerse con un plato completo. Algunos locales cobran un pequeño cargo de entrada o sirven automáticamente un aperitivo, algo normal y no necesariamente un recargo para turistas.
5. Tonkatsu, tempura y otros restaurantes especializados
Muchos restaurantes japoneses se concentran en una sola categoría: chuletas de cerdo empanadas, tempura, anguila, curry, okonomiyaki o carne a la parrilla. Esa especialización facilita la elección. En lugar de buscar un restaurante con un menú enorme, busca lugares que hagan muy bien una cosa concreta. Las plantas de restaurantes de los grandes almacenes y los complejos de estaciones pueden ser sorprendentemente útiles para ello.
6. Merece la pena planificar en torno a los platos regionales
Osaka está asociada con platos como takoyaki y okonomiyaki, Hiroshima tiene su propio estilo de okonomiyaki en capas, Fukuoka es conocida por el ramen tonkotsu y Hokkaido cuenta con fuertes tradiciones de marisco y lácteos. Estas asociaciones simplifican la realidad, pero te dan un motivo para comer de manera distinta mientras viajas. Pregunta qué es local en vez de pedir los mismos favoritos en todas partes.
7. Las tiendas de conveniencia y los depachika tienen su lugar
Las tiendas de conveniencia son útiles para desayunos, aperitivos, bebidas y comidas rápidas, pero no deberían sustituir la exploración de la gastronomía local. Los espacios de alimentación en los sótanos de los grandes almacenes, conocidos como depachika, ofrecen una visión más amplia de platos preparados, dulces y productos regionales. Son especialmente prácticos cuando los horarios de los restaurantes no encajan o quieres una comida tipo pícnic.
8. No hace falta reservar para cada buena comida
Japón tiene restaurantes famosos que se reservan con mucha antelación, pero la cultura gastronómica del país es demasiado rica como para construir todo un viaje alrededor de reservas escasas. Mantén unas pocas comidas especiales si son importantes para ti y después explora opciones de barrio. Aprende frases básicas relacionadas con la dieta si tienes alergias o restricciones, porque ingredientes como el caldo de pescado pueden aparecer donde los visitantes no los esperan.
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